Universidades, ¡3 desafíos para evaluar el inglés de los estudiantes

El ámbito de la educación cada vez se encuentra más globalizado y el nivel de internalización de las universidades es uno de los criterios determinantes para entrar en los rankings de Shanghai y del Financial Times.  Por este motivo cualquier centro que se considere competitivo apuesta por programas de estudio en inglés con un profesorado multilingüe y facilidades para los estudiantes internacionales. Además, a estas alturas es inconcebible imaginar universidades que no fomenten la educación de sus estudiantes en el idioma del mercado e, incluso, para las más selectivas, en las otras lenguas de negocios (francés, chino, alemán…). Los idiomas se han vuelto una constante en la mayoría de los planes de estudio y con estas perspectivas la evaluación del nivel de idioma ha pasado a ser esencial.

¿Para qué evaluar el nivel de inglés?

Como ya hemos mencionado, es misión de las instituciones garantizar que sus estudiantes tengan el máximo de oportunidades laborales al terminar el grado o máster. Y, puesto que van a salir a un mercado globalizado, los idiomas, con el inglés en cabeza, se han convertido en un elemento imprescindible para pasar a formar parte de empresas grandes, pequeñas, startups o multinacionales. Las formaciones por semanas, intercambios en el extranjero y los cursos completos de inglés son esenciales para garantizar que los alumnos que cursan estudios superiores tengan el nivel necesario para no perderse y sacar el máximo partido de las clases.

Hello globos rosas

En consecuencia, las pruebas de nivel de idioma se han vuelto indispensables para permitir la evaluación y hacer un seguimiento del progreso de los estudiantes, además, además, examinar el idioma de los alumnos permite la formación de grupos con el mismo nivel y ayuda a que todos puedan seguir el ritmo de las clases y progresen sin dificultades de comprensión.

#1. Evaluar el inglés de los estudiantes: diferentes modus operandi

La evaluación del nivel de idioma está presente en la mayoría de los procesos de admisión de universidades y escuelas superiores y, a su vez, el mercado de test de lenguas esta lleno de opciones, pero no todas las instituciones utilizan la misma metodología.

En algunos centros piden superar con una puntuación mínima alguna de las pruebas de idioma más reconocidas (como el TOIEC). Por lo tanto, es responsabilidad del estudiante asegurarse de haber superado la prueba antes de la fecha de solicitud de plaza. Pero tengamos en cuenta que esto también supone inscribirse para una de las sesiones de examen, pasar la prueba en el centro de exámenes oficial, con la puntuación requerida y con suficientes semanas de antelación para tener los resultados en la fecha de inscripción. Y no nos olvidemos del desembolso que estas pruebas representan, al final este método supone un alto coste en tiempo y dinero que perjudica la experiencia de los estudiantes.

Chica visitiendo chaqueta vaquera y sujetando libros

Por otro lado, están las instituciones que prueban el nivel de inglés de los candidatos por sus propios medios, proponiendo una prueba escrita y/u oral. A estos centros no les valen los títulos de idioma de entidades externas, prefieren confiar la tarea de evaluación y valoración de idioma de los estudiantes a sus propios profesores que se reúnen con todos ellos para determinar si los candidatos están o no preparados para integrar el programa de estudios. No obstante, cuando los candidatos viven en el otro extremo del país o en el extranjero, esta evaluación suele hacerse por videoconferencia, lo que complica la situación en términos de logística, disparidad de usos horarios, utilización de recursos internos para la organización y que al final del día, sigue sin certificar oficialmente el nivel del solicitante.

Y, para terminar, están los que integran una prueba de inglés directamente en el examen de ingreso. A menudo, son los profesores quienes corrigen las pruebas escritas y los que, junto con un jurado, evalúan la parte oral si el candidato pasa a la segunda etapa del proceso de admisión. Este método no implica un coste extra para los candidatos, aunque sí supone una dosis de estrés añadida durante el concurso de admisión.

Por supuesto, no es ningún secreto que tener una prueba de idioma externa que certifique el nivel de los estudiantes prestigia los programas del centro, sobre todo de cara a los organismos de acreditación (ACSB, EPAS, EQUIS, EMBA…) que son fundamentales para atraer a estudiantes internacionales.

#2. Evalúa con rapidez, no pierdas alumnos en favor de la competencia

Según la mayoría de los responsables de admisión de las grandes escuelas de negocio y universidades «cuanto más corto sea el proceso, mejor será el índice de conversión». La retención de estudiantes durante los procesos de admisión es el gran desafío de universidades y organizaciones de educación superior, incluso los centros de renombre tienen que poner empeño en reducir sus índices de conversión (no hablemos de los que no cuentan con tanto prestigio). Por eso es fundamental ofrecer un proceso de admisión agradable, atractivo y sobre todo que no sea demasiado largo. Aquellos centros que exigen un examen largo y costoso están fuera de la competición y lo mismo ocurre con aquellos que obligan a los estudiantes a desplazarse para realizar la prueba de inglés. Estos métodos se han quedado obsoletos, porque, aunque antes no existían soluciones alternativas para certificar el nivel de idioma sin desplazamiento, desde la llegada de soluciones digitales como easySPEAKing esos sistemas pertenecen al pasado.

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Los estudiantes extranjeros aportan prestigio y representan una parte del alumnado de educación superior de España, concretamente unos 75.000 estudiantes extranjeros estudian grados y posgrados en España (el 3% del total) según el informe International Migration Outlook 2018, de la OCDE. Aunque en número de estudiantes extranjeros de acogida nos encontramos por detrás de países como Reino Unido o Francia, el allanamiento de las dificultades burocráticas y la digitalización de los procesos de admisión está causando un efecto llamada entre los estudiantes extranjeros, que vienen de todos los continentes para aprovecharse de las ventajas y prestigio de los grados y posgrados de nuestro país.

#3. Facilitar el sistema de admisión

Para ganar en eficiencia el sistema de admisión de las instituciones debe ser sencillo (en la misma línea que los procesos de contratación), porque si son demasiado largos los candidatos puede decidirse por otra escuela que haya sido más reactiva. Además, hay que tener en cuenta que hacerles pagar un test externo puede provocar que se sientan desalentados por el coste adicional de la prueba (de idioma, personalidad, competencias…) y busque otras alternativas más económicas.

Estudiante con camiseta blanca y ordenador

Un problema que vemos a menudo en el ámbito de admisiones para estudiantes extranjeros es la necesidad de respuestas rápidas para organizar su llegada a nuestro país: solicitud de visado, reserva de vuelos, búsqueda de alojamiento. Tanto es así, que los organismos a cargo de la expedición de visados exigen justificantes de los centros de estudios antes de conceder los visados a los alumnos. En este punto de la ecuación el nivel de idioma debe haber sido correctamente evaluado para cerciorarse de que el estudiante puede seguir el programa del centro. De nuevo, surge la necesidad de una prueba de idioma pertinente que ofrezca resultados rápidos, certifique a los estudiantes y les de flexibilidad para poder realizarla desde sus países de origen. Hasta la llegada de la solución easySpeaking, todas las opciones eran variantes de infinitos cuestionarios tipo test para hacer de forma presencial en centros de examinación. Pero la actualización digital ya ha llegado a las pruebas de idioma, que han evolucionado orientadas a mejorar la experiencia de los usuarios.

En resumen, de cara a la evaluación del nivel de idioma para la admisión de estudiantes, ya sean españoles o internacionales, se debe cumplir con tres requisitos esenciales: certificados de organizaciones reconocidas, pruebas que no consuman demasiado tiempo ni recursos económicos de los alumnos (el centro puede asumir el coste de la evaluación) y, por último, exámenes que no desbarajusten el ritmo interno de las instituciones de enseñanza. Para responder a estos desafíos muchos centros ya han optado por la solución easySPEAKing, pruebas de idioma digitales que permiten invitar a los estudiantes en un solo clic para una evaluación lingüística completa (expresión oral incluida gracias a la tecnología de vídeo). Estos exámenes se corrigen en 48 horas con puntuaciones acorde con los estándares MCER evaluados por profesionales acreditados.

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